El divorcio no es una tragedia. Tragedia es tener un matrimonio infeliz, enseñarles a tus hijos un amor incorrecto, cobarde, mediocre, y que hay que “aguantar” situaciones por el “qué dirán”. Y es que nadie ha muerto por divorciarse. El alma muere por permanecer con quién no ama.

Un divorcio, más que un proceso legal, es un duro proceso emocional que, sea como sea la historia, nunca es fácil. Es un “mal trago” que hay que pasar y, especialmente cuando hay niños pequeños. Por muy bien que tratemos de hacerlo, somo padres, siempre tenemos miedo a equivocarnos y dudamos de nuestras propias acciones: ¿será esto lo mejor para nuestros hijos?

Vemos en muchas ocasiones que la tensión es tanta y los miembros de la pareja están tan agotados de luchar de manera inadecuada porque no disponen de recursos emocionales, que acaban claudicando y decidiendo poner sus vidas en manos de un juez, pensando que es una persona experta en la materia y, por lo tanto, tomará la mejor decisión. No obstante, lamento comunicarte que no es así en absoluto.

Como bien dice Pascual Ortuño, juez de la Audiencia Provincial de Barcelona, “Un juicio de divorcio lo único que pone a disposición de los ciudadanos es un ring de boxeo”, y es totalmente así, pues una vez que se cruza la línea del diálogo, ya sólo quedan reproches y una lucha por el poder: a ver quién es capaz de dejar en peor lugar al otro para supuestamente ganar, cuando la realidad es que después de una sentencia pierden todos, deteriorando las relaciones.

Vemos muchas veces cómo un juez que no te conoce de nada, dicta una sentencia que resulta inviable y después del gasto de tiempo, dinero y malestar, los combatientes se ven abocados a llegar a un acuerdo porque el juez no ha satisfecho a ninguna de las dos partes. ¿Acaso no podríamos haberlo hecho desde el principio? Antes de subir al ring de boxeo, contacta con un buen profesional que pueda apoyarte en la línea del diálogo. Si un abogado te presiona para ir a juicio, cuestiónate si eso va a solucionar tus problemas.

Puede que estés pensando “es que tú no conoces a mi ex, y con él es imposible”. Pues no conozco a tu ex, ni tampoco a ti, pero sí sé que ante cualquier situación hay dos responsables (que no culpables), por lo que no importa cómo sea tu ex. Si quieres solucionarlo, se puede. Pero hay que estar dispuesto a asumir la responsabilidad y esforzarse. Recuerda: sólo hay un problema sin solución y es la muerte.

Nahiara Cardona, abogada y mediadora ha realizado una serie de vídeos junto con María Martínez, terapeuta y consteladora familiar, en los que dan una visión legal de mediación y a la vez sistémica para lidiar con un divorcio de la forma más amable posible.

El buen divorcio 1: ¿Qué pasa si dejo mi divorcio en manos de un juez? Primer vídeo de muchos.