Como ya comentamos en el vídeo “El buen divorcio 1”, ir a juicio siempre debe ser la última opción, pues es como poner a disposición un ring de boxeo, por lo que las relaciones se deterioran muchísimo siendo muchas veces difícil de revertir a una relación amigable, pues el dolor causado es muy grande.

Un juez, es una persona que sabe muchísimo de leyes, y que ha llegado donde está, habiéndose pasado una media de 3 años a jornada completa encerrado estudiando en una habitación, lo cual denota que es una persona con gran capacidad para memorizar, con poca vida social y de pensamiento rígido; pero en ningún caso esto garantiza que sea una persona con empatía y conocimiento del comportamiento humano y mucho menos con conocimientos sobre las etapas evolutivas de un niño, como para estar decidiendo sobre qué es lo mejor en un caso de divorcio.

Por todo ello, muchas veces nos vemos con una sentencia imposible de cumplir porque el juez no ha podido captar la totalidad de nuestra vida. Después de todo el desgaste en tiempo, dinero y malestar que supone un juicio, te quedas con una sentencia que nunca resultará satisfactoria para ninguna de las partes (ni siquiera para el supuesto ganador porque de alguna manera se sentirá culpable aunque no lo reconozca), por lo que esta siempre debería ser la última opción.

Mi recomendación siempre será que te pongas en manos de un profesional que evite por todos los medios ir a juicio, pues siempre va a ser más barato, vas a tardar menos, evitarás malestar y será muchísimo más duradera la decisión que se tome de mutuo acuerdo.