Cuando estamos ante una situación de divorcio, a veces el malestar es tan grande que perdemos de vista nuestro objetivo: emprender un nuevo camino, habiendo aprendido de la situación anterior, y de la manera menos traumática posible para los hijos.

Si bien un divorcio supone un cambio grande en la familia cuando hay hijos menores, si se hace de una manera amigable, desde el diálogo, tengan la edad que tengan, los niños pueden llegar a entenderlo. No obstante, si papá y mamá están en guerra, les estamos poniendo en un gran aprieto ya que ellos quieren a ambos y de alguna manera se sienten presionados para dejar de querer a alguno y esto es realmente dañinos, porque en su corazón quieren a los dos por igual, haya pasado lo que haya pasado.

Papá, es el mejor papá para ti. Mamá, es la mejor mamá para ti. Hay quienes dicen que elegimos a los padres antes de nacer. No sé qué de cierto hay en esto, pero lo que sí tengo claro es que los padres que nos han tocado han sido los mejores para aportarnos las vivencias que nos han tocado experimentar en esta vida y adquirir los recursos necesarios para ello. Por lo tanto, demos gracias al otro progenitor por los hijos que nos ha dado y emprendamos una nueva vida desde el amor y el agradecimiento, sin hacer a los niños entrar en conflicto por querer más a uno de sus dos padres, pues los dos han sido necesarios para su existencia.