María y yo siempre decimos que vienen a vernos a la consulta “los buenos” y los malos se quedan en casa. ¿Por qué decimos esto? Pues muy sencillo: porque cada vez que viene a vernos alguien con un problema de pareja, siempre nos explica lo mal que se porta el otro. Los que vienen a vernos suelen hacerlo todo bien, y la culpa de todo la tiene el otro.

Mi abuela, gran sabia, siempre ha dicho que cuidado con señalar, porque cuando señalamos con un dedo, quedan tres dedos apuntando hacia uno, por lo que vemos en el otro una proyección de nosotros mismos.

Ateniéndonos a la gran sabiduría de mi abuela y a la propia experiencia personal y profesional, si crees que la culpa de todo la tiene el otro, te invito a que reflexiones sobre tu cuota de responsabilidad en lo ocurrido. Y si todavía crees que no tienes ninguna, entonces te recomiendo que busques ayuda profesional para que te oriente, porque siempre todos tenemos nuestra parte.

Seamos responsables de nuestras propias vidas y dejemos de culpar al exterior de lo mal que nos van las cosas. Sólo mirando hacia dentro, aceptando, y trascendiendo podremos evolucionar y, por ende, sufrir menos.