«Si deseas que otros sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión»
– Tenzin Gyatso, XIV Dalai Lama

El desarrollo histórico de los últimos doscientos años en Occidente ha estado dominado por un discurso sobre el ser humano como una especie básicamente individualista, agresiva y competitiva. Esta visión de la vida como una lucha y de la «supervivencia del más fuerte» ha desembocado en maneras de organizar nuestras sociedades marcadas por el egoísmo, el tribalismo y la deshumanización de «los otros», así como en una relación utilitaria con la naturaleza que amenaza con destruirla, arriesgando con ello la supervivencia del propio ser humano.

Sin embargo, la investigación reciente en ámbitos tan diversos como la neurociencia, la salud, la educación y la empresa, entre otros (hay más de 18.000 artículos académicos publicados a la fecha con el término ‘compasión’ en el título) sugiere que la compasión es una motivación que tiene el poder de reorganizar tanto la mente individual como la colectiva (la cultura) en una dirección más constructiva y resiliente. El poder de la compasión radica en que cuida a quien la cultiva al mismo tiempo que beneficia a quien la recibe.

La compasión es la capacidad de ver el sufrimiento propio y el de los demás junto a la motivación sincera de aliviarlo y prevenirlo. Aunque esta capacidad es innata e instintiva cuando quien sufre es alguien que consideramos parte de nuestro clan, las tradiciones contemplativas sugieren que es posible ampliar nuestro círculo de cuidado más allá de lo instintivo.

En la última década se han desarrollo modelos pedagógicos seculares basados en las prácticas contemplativas tradicionales que han permitido abrir el entrenamiento en compasión a diversos contextos no religiosos (escuelas, universidades, hospitales, empresas, entre otros). Uno de los programas más destacados a nivel mundial es el programa de Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión (CCT, por sus siglas en Inglés).

Pero más allá de un concepto lleno de sentido y de múltiples facetas, la compasión es una invitación, una propuesta contracultural (irónico que aquello que nos une, ponga el foco en el otro y nos haga felices sea ajeno a nuestra cultura), donde podemos replantearnos nuestra forma de ser y estar, reparentalizarme conmigo, contigo y con lo otro. La compasión a pesar de ser un valor humano, universal e innato está oxidado, devaluado y congelado en muchos de nosotros, lo que nos lleva a experimentar un mundo hostil, individualista, competitivo, amenazante, de sobrevivencia. ¡¡¡Merecemos más que esto!!!

Podemos cultivar, entrenar, re-aprender a vivir, podemos desde una mirada global tener la claridad y sabiduría para actuar en local (en ti misma (o)). Podemos dejar de ser copilotos de nuestras vidas. ¿Te atreves?, ¿Si no ahora, cuándo?, ¿Si no tú, quién?

Dr. Leonardo Romero Montemar, Médico especialista en Radiología-Senología. Instructor en el Cultivo de la Compasión.

Si quieres formarte en “Entrenamiento en el Cultivo de la Compasión” sigue este enlace.