Mi primera experiencia con las constelaciones familiares fue en una sesión grupal, donde actué como participante, colaborando con una chica que fue quien expuso su problema. Había oído hablar de esta técnica, pero antes de nada quería saber cómo funcionaban así que acudí a un taller para enterarme de qué iba.

La verdad es que fue una experiencia muy enriquecedora, y aunque solo participé como colaborador en representación del hermano de la protagonista ya empecé a sentir cosas. La sesión era como un teatrillo, donde la protagonista expuso su problema, en este caso las relaciones en su casa, y los colaboradores teníamos un papel: los hermanos, los padres, el padrastro y la abuela, que también vivía con ellos.

Los días posteriores veía la vida de forma diferente, era más optimista, me sentía mejor conmigo mismo y con mi familia, también en el trabajo estaba más a gusto… Y es que no solo quienes protagonizan la constelación se benefician de ella, también quienes acudimos y participamos en ella podemos aprovecharla. Pasadas unas semanas coincidí por casualidad con esa chica y me contó que desde la sesión las cosas habían mejorado en su casa… Y así es como me convencí para hacer mi constelación.

Fui a una sesión grupal de constelaciones siendo yo el protagonista para tratar una cuestión que me preocupaba desde hacía tiempo: la dificultad que tengo para confiar con mi pareja cuando mantengo una relación. He tenido varias parejas y la relación siempre ha tenido el mismo problema, la falta de confianza y los celos. Creía que era algo irracional, pues nunca había tenido problemas de infidelidades, pero el miedo al engaño siempre estaba ahí. Una desconfianza que lógicamente afectaba mi vida.

Durante mi constelación familiar, la terapeuta que guiaba a los participantes que representaban a mi familia fue trazando mi árbol genealógico, y no tardamos en dar con la fuente del problema: mis bisabuelos. Yo no llegué a conocerlos, pero mi madre me había contado que recordaba a mi abuela como una mujer siempre triste. Oficialmente, mi bisabuelo murió en la Guerra del Rif, pero lo habíamos investigado con mis primos hacía tiempo y no encontramos nada.

En la constelación se mostró lo que pasó en realidad, y es que mi bisabuelo abandonó a su mujer cuando ella estaba embarazada, creando una herida familiar que ahora yo, más de 100 años después, estaba cerrando. Por el “qué dirán” en el pueblo, se inventaron lo de la Guerra, cuando nunca fue llamado a filas. De la mano de María Martínez penetramos en lo más profundo de mi subconsciente, descubriendo que este era el origen de mi temor a ser abandonado.

A partir de entonces, mi relación con mi actual pareja se ha estabilizado y el miedo al engaño ha desaparecido. Ya no tengo la necesidad de tener en todo momento el control de la relación, estamos más a gusto e incluso estamos planeando casarnos y ser padres. Y todo tenemos que agradecérselo a la constelación familiar y a María.

La verdad es que la experiencia es muy recomendable, el taller es superinteresante y siempre puedes acudir como colaborador para descubrir cómo son estos talleres y en qué consisten estas sesiones.

Si quieres hacer tu constelación familiar te dejamos el enlace a nuestro calendario de actividades para que consultes las próximas fechas:

https://espaidodecaedre.com/formacion/calendario-de-actividades/

Si quieres formarte como constelador/a familiar te dejamos el enlace a la formación anual de Consteladociones Familiares que hace más de 16 años que imparte María y va dirigida tanto a terapeutas que quieren formarse en este método como a particulares que quieren realizar su proceso de transformación personal a través de las constelaciones familiares:

https://espaidodecaedre.com/instituto-de-constelaciones-familiares-de-barcelona/formacion-en-constelaciones-familiares/nivel-i-constelaciones-familiares-auto-referentes-con-bases-en-biodescodificacion/

 

constelaciones familiares, biodescodificación, árbol genealógico, transgeneracional, terapia sistemica, coaching emocional, terapia familiar