La risoterapia es mucho más un grupo de personas que se reúne para reír o provocar la risa, contar chistes, hacer el tonto. La aclaración es necesaria, porque existen muchos prejuicios sobre esta práctica que lleva más de 30 años realizándose en España y cada vez es más solicitada. Muchas personas suelen decir después de un taller con grata sorpresa: “no me imaginaba que fuera esto”, “Esto es más que reír”.

Si bien la ciencia ha comprobado los  múltiples beneficios de reír y consta que la risa es medicina, la práctica de la risoterapia busca más que liberar la risa, ésta suele ser una consecuencia, un regalo que nos encontramos al hacer un recorrido que no conecta con lo esencial, palabra que  que podemos entender si pensamos un momento en lo que nos pasa a muchas personas cuando estamos cerca de bebés o niñxs pequeños o de animales, en especial de perrxs y gatxs: calma, ablandamiento, ternura, sonrisas, ilusión, etc.

La risoterapia es una práctica que permite acceder de manera sencilla a la capacidad de activar por nosotrxs mismxs nuestra felicidad, entendida como un estado de presencia: un cuerpo relajado y vital, que respira, una mente serena (sin preocupaciones, deberías, juicios) y una libertad interior que permite la expresión espontanea, alegría y apertura y facilidad para conectar con las otras personas sin miedo al rechazo, al que dirán, con el corazón abierto.

Es un estado de libertad, donde se disfruta siendo, se disfruta de unx mismx   y con las demás personas, hay gozo en el encuentro. Nos recuerda que estamos hechos de la misma sustancia, que el amor es lo que nos mueve, porque es de lo que fuimos creados (aunque a veces cueste verlo) que tanto nosotros como los otros, somos un mismo soplo, un mismo latido. Al respecto, la reflexión que suele repetirse en lxs participantes: “es sorprendente como puedes en dos horas sentirte así tan cercano a personas que no conoces”. Otro chico decía: “En el único sitio en dónde me he sentido así, es haciendo castells y me sorprende sentirlo con personas que no conozco”. Otra mujer decía, mientras sonreía: “me siento conectada con el mundo”.

Una imagen que tal vez pueda ayudar a entender es como cuando nos hermanamos todos en una sinfonía, igual con la risoterapia, nos hermanamos a también a través de una vibración, que, en vez de la música, tiene como vehículo el juego y su corporeidad, y la risa y el canto espontáneo como expresión de la alegría.

Por cierto: en el rostro está felicidad se refleja en un brillo en los ojos, la mirada limpia, color en las mejillas, un tono muscular relajado: luz en la cara, belleza.

En síntesis, es una práctica de la libertad y humanidad, un reencuentro con lo sencillo y esencial y un potenciador de los mejores atributos que nos conforman como humanos, pero de eso te hablaremos en otra ocasión.  Ahora te invitamos a experimentar en cuerpo y alma nuestros talleres abiertos que realizamos un domingo al mes en el Espai Dodecaedre.  Iniciamos el 8 de marzo con un especial para mujeres: “Hijas de la alegría”

Gracias por leerme y por compartir

Isolda Cárdenas Eguiluz

Psicóloga,  formadora, risoterapeuta, danza terapeuta, coach lúdica, consteladora familiar.