Aunque las Constelaciones familiares fueron diseñadas para hacerse en grupo, la creatividad ha permitido que la comprensión del método se pueda aplicar de infinitas formas, tantas como las personas que las facilitan.

Así cada facilitador también encuentra, en sus propios recursos, formas diferentes para poner en orden los movimientos interrumpidos, las relaciones pendientes de reconciliar, los desórdenes de jerarquía o cualquier otro tema que esté afectando en las relaciones del consultante.

¿Cómo abordar un tema en conflicto en consulta individual con el método de las Constelaciones Familiares?

Un formato que utilizamos, básicamente, es el de los muñecos. A través de ellos podemos representar, de forma simbólica y visual, los elementos de un sistema; tanto si se refiere a personas como a conceptos. Al ver la disposición sobre el espacio y como se relacionan entre ellos podemos darnos cuenta de lo que no sabíamos que estaba limitando nuestra capacidad de resolver.

Al tener que representar  y no explicar, los clientes son capaces de ver fuera de ellos lo que habita en su inconsciente, pasándolo así a una imagen que se les revela y al verlo les permite hacer consciente lo que antes era un “un enojo” “una incapacidad” “una dificultad profesional”, etc.

Una inercia que tenemos las personas es: que lo que no podemos resolver, lo excluimos con el anhelo de evitar el dolor de las experiencias traumáticas que hemos sufrido. Y eso… no funciona así, ya que como si fuera un tema pendiente el inconsciente nos lo llevará a la carpeta de “temas aplazados hasta resolución”.

La necesidad de ser incluidos y formar parte en el propio sistema familiar y/o social nos lleva a fingir y aparentar ser quien no somos, a generar secretos que al final nos van a crear malestares físicos y la incompletitud que va a ir potenciando el círculo vicioso de inseguridad de la propia valía.

Así, cuando podemos visualizar, a través de los muñecos, las imágenes internas que nos ofuscaban, podemos ver y reconocer, tanto los movimientos interrumpidos como las exclusiones que limitan el libre fluir de la Vida y darnos cuenta que dando un movimiento diferente a las imágenes representadas por las figuras nos cambia la visión. Y aquello que parecía irreconciliable ahora podemos darle un rumbo diferente y la dificultad la podemos cambiar por oportunidad.

El conocer y ver estos intrincados mecanismos de “supervivencia”, junto con el acompañamiento de un buen facilitador, nos hace más fácil encontrar una imagen interna de solución y con ella la capacidad de reaccionar diferente ante situaciones que antes nos generaban estrés.

Espero que éste artículo te sirva de primera orientación y si necesitas profundizar, te invito a nuestro taller.

María Martínez Calderón