Estamos en una época maravillosa de la humanidad de grandes posibilidades de transformación.

Las nuevas generaciones nos sorprenden con su enorme sensibilidad, su manejo magistral de la tecnología, su habilidad para registrar nuestras emociones, su conciencia de globalidad, sus capacidades autodidactas, su preocupación por el planeta…

Es una generación que pareciera traer más respuestas que preguntas.

Entonces… ¿cómo prepararnos como padres para recibir a estos nuevos niños?

Lo primero es saber que estos niños que llegan a nuestra vida son una gran oportunidad para conocernos a nosotros mismos y que traen con su llegada la posibilidad de revisar con nuevos ojos nuestra propia historia y la de nuestros ancestros para convertirla en una fuente de nutrición y sabiduría.

Cuando un hijo comienza a gestarse en nuestro vientre empieza su desarrollo y crecimiento alimentándose no solo de nuestras células, nuestra sangre y nuestra vitalidad sino también de nuestra memoria emocional y ancestral que también pasa a constituir parte de su memoria celular.

Todas nuestras experiencias emocionales del pasado, nuestros mecanismos de supervivencia ya sean físicos o emocionales, nuestras tendencias mentales pasan a ser parte de su bagaje desde el mismo momento de la concepción.

Quiere decir que… ¿estamos condenados a repetir la historia una y otra vez generación tras generación atrapados en un laberinto sin salida?

La buena noticia es que tenemos un gran regalo para hacerle a nuestros hijos durante su gestación incluso antes cuando aún fantaseamos con ser padres.

Las tendencias heredadas se manifiestan cuando encuentran un terreno fértil. No podemos elegir qué semillas van a tener nuestros hijos en su campo, pero si podemos transformar en nosotras mismos estas tendencias y vivenciar durante el embarazo lo que queremos que nuestro hijo aprenda y cultive en sí mismo.

En la antigüedad los pueblos tanto de oriente como de occidente tenían presente este saber.

Los invito a descubrir juntos cómo recuperar esta sabiduría ancestral y comenzar a ayudar a nuestros hijos desde el inicio de su vida para que puedan desplegar todo su potencial, mientras nosotros aprendemos a desplegar el nuestro.

Sandra Aisenberg: facilitadora de la Técnica de Decodificación de la Memoria Celular (DMC) y co-autora de los libros: “Niños Índigo, Nuevos Seres para una Nueva Tierra” ¸ “Ser Índigo, cómo despertar los dones”; “Niños Cristal, un camino al corazón”; “Tu hijo como espejo”; “Descubriendo la memoria celular” y “Cuentos para nuevos niños”.

Graciela Diaz Blanco

www.generacionarcoiris.com